5/12/18

Consejos a la hora de leer y escribir

3 secretos de comprensión lectora que la mayoría de los lectores no conoce

Si te falta tiempo para la lectura o te cuesta comprender lo que lees, estos tres secretos pueden ser la solución. Para leer y aprender más en menos tiempo, con mejor comprensión y memoria. La velocidad promedio de lectura varía, pero un lector lento tarda, normalmente, un minuto para leer una máxima de 100 palabras. Ese tipo de lector nunca conseguirá leer completamente la Biblia o “El Quijote”. E incluso con libros mucho más cortos caería en el aburrimiento mucho antes de meterse en la historia.

La velocidad promedio de un adulto en Europa y América es alrededor de 200 palabras y alguien que se considera un buen lector, generalmente descubre que lee alrededor de solamente 400 palabras por minuto. Aunque es cuatro veces más rápido que el lector lento, todavía hay mucho margen de mejora. Casi todos tenemos el potencial para leer 1.000 palabras por minuto con muy buena comprensión y el récord mundial alcanza las 4.700 palabras por minuto.

Si te dedicas a una profesión en la que necesitas absorber grandes cantidades de información de forma rápida (libros, informes, artículos, blogs, emails, etc.) o si eres un estudiante que se prepara para los exámenes, lo que necesitas saber son algunos métodos de lectura y comprensión ágil.

Incluso si estás leyendo para aprender algún tema en general, tú seguramente desearás conseguirlo tan rápido como sea posible para poder seguir adelante con el siguiente tema. La vida es demasiado corta como para desperdiciar el tiempo y hay mucho que aprender.

Los 3 secretos que te mostraré a continuación deberían ayudarte con esto.

¿Qué es lectura ágil?

Es mucho más que leer rápidamente. Aunque suena contradictorio, la lectura lenta no ayuda a la comprensión ni a la concentración. El cerebro funciona mejor cuando se le permite trabajar con rapidez. Con el entrenamiento adecuado, tus ojos son capaces de escanear una página rápidamente, mientras el cerebro va tomando grupos de palabras y es capaz de hacer frente a su significado. En otras palabras, el cerebro comprende conceptos e imágenes en lugar de palabras individuales.

Así que, no es necesario que fijes la vista palabra por palabra porque el ser humano puede leer agrupando palabras y a medida que va avanzando hasta renglones enteros con una sola fijación. Como ejemplo práctico del uso de la lectura ágil, están esos exámenes de opción múltiple que se deben presentar para ingresar a algunas universidades en ciertos países. Como por ejemplo la Selectividad en España, las Pruebas Saber en Colombia o el PSU en Chile.

Puedes encontrarte, por mencionar un ejemplo, con un examen de 200 preguntas para responder en dos períodos de tres horas. El patrón hecho para cada pregunta toma generalmente cerca de una hoja de papel A4. Así que los hechos deben ser absorbidos, las áreas identificadas y las respuestas seleccionadas en aproximadamente 90 segundos.

No hay otra opción. Con el fin de pasar el examen, los candidatos tienen que leer y comprender rápido. Los secretos que te enseñaré a continuación son parte de las técnicas de lectura ágil. El arte de la lectura ágil es algo que se puede dominar con un poco de aplicación y práctica (es más fácil de lo que podrías pensar). De verdad que te puede sorprender.

Secreto nº 1: Investiga el autor

Leer es entrar en comunicación con los grandes pensadores de todos los tiempos.

Leer es, entre otras cosas, establecer un diálogo con el autor, comprender sus pensamientos, descubrir sus propósitos, hacerle preguntas y tratar de hallar las respuestas en el texto. Si no sabes nada del autor o autora del libro que estás a punto de leer, recomiendo que busques información sobre él o ella en Internet. Investiga a qué se dedica, cuál es su intención con el texto, sobre qué quiere convencer y las posiciones que defiende. De esta manera conseguirás la sensación de que el autor te está hablando directamente. La comprensión a la que llegas durante la lectura se deriva de tus experiencias acumuladas, experiencias que entran en juego a medida que decodificas las palabras, frases, párrafos e ideas del autor.

Leer supone reconocer que el texto es un instrumento cultural, con valores y situado en una época histórica. Es decir, que su autor no es una persona neutra, sino que tiene unos conocimientos, una cultura y unas intenciones que se plasman en el texto y que el lector debe llegar a interpretar.

Secreto nº 2: Skimming y Scanning

Skim es la acción de leer por encima, tratando de buscar una impresión general del texto. Scanning es la acción de analizar un texto rápidamente sin leerlo por completo, para sacar información valiosa. Se trata de irnos familiarizando con el texto. Es una herramienta que nos sirve para ir entrando en materia y calentar nuestros ojos y nuestro cerebro. De este modo establecemos una idea general de lo que nos están hablando. Podemos y debemos detenernos en aquello que nos llame la atención. Las ideas que nos gustan y nos atraen del documento. Las imágenes que ilustran el libro. Los cuadros y gráficos, etc.

Supongamos que deseas leer un libro que acabas de adquirir. En primer lugar, mira la portada y contraportada del mismo. Después la introducción, la tabla de contenido y define cuáles son los capítulos importantes. A menudo, hay un resumen al final de cada capítulo. Léelo.

Lee los primeros y los últimos párrafos de cada capítulo. Ahora examina todo el texto a vuelo de pájaro, picoteando la información. La habilidad para que de este picoteo derive la obtención de la visión de conjunto se obtiene mediante la experiencia y la práctica.

En esta etapa es posible que hayas ganado todo lo que querías saber de este libro en particular. De lo contrario, tu cerebro tendrá una idea general del libro (un patrón), y la comprensión de la lectura será mucho más fácil porque el cerebro puede relacionar la información leída con este patrón.

Podemos realizar una voraz lectura del texto, sacando el máximo partido de un cerebro al cual hemos facilitado la absorción de información y la concentración y que ya sabe lo que le espera. Existen personas que con esta técnica son capaces de obtener velocidades de lectura superiores a las 1.000 p/m con una capacidad de comprensión que nos sorprendería.

Secreto nº 3: Haz mejores preguntas

Para la comprensión de la lectura, el cerebro busca patrones. Intenta relacionar los conceptos que leemos con información familiar. Esto es porqué el secreto nº 2 funciona tan bien. Pero algo todavía más poderoso son las preguntas. Si, al leer, tenemos una pregunta en mente, el cerebro busca la respuesta.

Antes de leer un libro con el fin de aprender algo, pregúntate qué quieres aprender. ¿Qué preguntas quieres que te conteste este libro? Yo suelo apuntar estas preguntas en las páginas blancas que suele haber en el interior de la portada de un libro.

Aparte de preguntas específicas, todos tenemos preguntas inconscientes que nos hacemos todo el tiempo. Hay personas que siempre se preguntan “¿Por qué soy un perdedor?” y en cambio otras suelen preguntar “¿Cómo puedo tener más éxito?”. El cerebro busca respuestas y siempre las encuentra. Todos tenemos una pregunta primordial que nos hacemos inconscientemente todo el tiempo. Esta pregunta es uno de los principales factores que determina nuestra calidad de vida. Aplicamos este concepto a la lectura. Al leer o estudiar un texto difícil o aburrido algunos se preguntan “¿Por qué es esto tan aburrido?”. Otros se preguntan “¿Cómo puedo aprender esto más rápido y mejor?”. Estas preguntas hacen TODA LA DIFERENCIA.

¡No pierdas tu tiempo y energía trabajando duro programándote a la vez para fracasar! Estos tres secretos son algunas de las herramientas de lectura ágil que te permitirán leer más libros, artículos, informes…. terminar antes con tu correo electrónico y ganar tiempo libre leyendo más rápido y reteniendo más de lo leído. Vivimos en la era de la información y hoy en día la habilidad de aprender información rápidamente es lo que decide entre el éxito y el fracaso.

https://lecturaagil.com/3-secretos-de-comprension-lectora-que-la-mayoria-de-los-lectores-no-conocen/

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Secretos de la buena lectura y excelente escritura

El secreto de toda buena lectura y de toda excelente escritura, (incluyendo el ensayo) no es la cantidad de vocabulario, sino la calidad de este y su correcto empleo. Comprender una idea, entender una lectura y dar un juicio crítico constructivo de ella, solucionar un problema, empiezan por conocer, tener un alto nivel de conciencia crítica, entender, estudiar y saber manejar LAS PALABRAS. La semántica y la ortografía y la etimología son necesarias, pero hay que poner atención a la sinonimia, dado que lo que el lenguaje exige es claridad, precisión y propiedad.

En la escritura y en la lectura se nos atraviesan vocablos como: mandato y orden; sabio y erudito; marcha y jornada. Y empezamos a dudar cuál vocablo emplear, que dé precisión y claridad al texto. Notamos que nos hace falta el diccionario de sinónimos; no palabras sinónimas en lista; sino un verdadero diccionario que explique seriamente la forma y el sentido del vocablo; el espacio preciso en donde debe usarse.

Ejemplos tomados de un buen diccionario de sinónimos:

1. Abogado; letrado; jurisconsulto; jurista. (Sinónimos)

Veamos qué los diferencia:

Abogado: el profesional llamado para un asunto, “advocatus”, quiere decir patrono, defensor. El abogado debe ser probo, diligente para defender una causa.

Letrado: hombre de ciencia; lo necesitamos para que nos instruya en un asunto que no comprendemos. Debe ser estudioso, investigador.

Jurisconsulto: hombre de consejo, es decir, de consulta. Necesito que me dirija en la defensa de mi derecho. Debe ser prudente.

Jurista: profesional versado en la erudición del derecho y en la crítica de los códigos, según los principios de la filosofía y de la moral. Debe ser erudito.

2. Segregar, separar (sinónimos). (Qué los diferencia):

Segregar: Lo que se segrega se arranca.

Separar: Lo que se separa se aleja.

Lo segregado está incompleto, pierde su identidad. Lo separado no pierde la identidad absoluta que tenía antes de unirse.

3. Auge, apogeo (sinónimos). (Qué los separa):

Auge, según su etimología latina, quiere decir aumentar, crecer. (La fama que tenemos de malos lectores está en auge).

Apogeo, según su etimología griega, significa lejos de la tierra, es decir, eminencia, altura. (Quisiéramos que Colombia estuviera en el apogeo de su poder, es decir, que estuviera en la cumbre de su grandeza y de su gloria).

4. Cálculo, cómputo (sinónimos). (Qué los separa):

Se calculan el número y la extensión. Se computa el tiempo.

El cálculo es matemático. El cómputo es cronológico.

Decimos cálculo diferencial, pero NO cómputo diferencial.

Es pues, obligatorio estudiar y conocer CADA PALABRA desde su origen, su función, su escritura, su fonética, el papel que va a desempeñar en la frase, el mensaje que va a llevar desde el codificador hasta el decodificador, sus variantes gramaticales, sus acuerdos y desacuerdos con otras palabras; todo esto – digo – es necesario, si queremos tener corrección y funcionalidad en el lenguaje, en relación con: escribir; leer, entender y emitir juicios críticos; hablar con propiedad, expresar con claridad los pensamientos y sentimientos.

Por ejemplo, leer no es solo vocalizar y juntar palabras como en los primeros años, en el hogar y en preescolar; saber leer es no vacilar, no perder el ritmo, no volver atrás, distinguir bien las palabras, saber juzgar el contenido, etc.; pero, casi nunca los lectores cuentan lo que leyeron, ni opinan sobre lo leído: qué contenido es el de esas frases; cómo decirlo de otras maneras; cómo juzgar apreciativamente y con equilibro un texto. Es ahí donde empieza la comprensión lectora. Así como se explica lo que hay en un dibujo, en un paisaje, también hay que explicar lo que el autor dice en un texto. No es repetirlo; es entenderlo y expresar la idea con las propias palabras.

Cuando nos interesamos por el contenido, la elegancia y la fuerza de las palabras, emprendemos un largo viaje para conocerlas, y respetarlas. Un viaje difícil de interrumpir porque nos va poseyendo un mundo de creciente asombro: es la maravilla del lenguaje, en su armonía estructural y en su eficiencia práctica.

Cuando entendemos qué es verdaderamente el idioma; cuando se siente el regocijo de su armonía; cuando lo empleamos con elegancia y belleza (el código estilístico), entonces comprendemos y aceptamos que existen normas gramaticales y ortográficas (el código lingüístico) que nos ayudan a alcanzar el esplendor de la perfecta expresión. Primero el amor por el idioma y la inaplazable necesidad de él, luego las normas.

Un catedrático ilustre, opinó: “El hombre es su lenguaje; cuanto más rico es este último, más polifacético será el primero”.

Como en nuestro país todo se ha vuelto grotesco en todos los campos: el político, el oficial, el educativo, el profesional, el de la comunicación, el del amor, el de la amistad, el de la familia…, la consecuencia es que nuestro armónico y elegante idioma vaya declinando y se vuelva más ordinario cada día; ha empezado a llenarse de extravagancias, inutilidades, melindres, incorrectas innovaciones, irrupción de expresiones vulgares, irrespetuosas, ininteligibles. Nuestra lengua española ha perdido su autoridad de ser modelo de elegancia, exquisitez, del bien decir y del mejor escribir.

http://www.elmundo.com/noticia/Secretos-de-la-buena-lectura-y-excelente-escritura/362457